Una sesión termina y vuelves a tu semana.
A veces ocurre algo dos días después y piensas: esto lo tengo que contar en la próxima sesión. Cuando llega el momento, han pasado otras veinte cosas y cuesta reconstruirlo.
También puedes salir con una idea clara y querer probar algo. Luego entra en juego la vida normal y aquella idea se pierde entre el trabajo, las prisas y todo lo demás. Mi espacio nace para cuidar ese tramo entre una sesión y la siguiente.
Qué es exactamente Mi espacio
Es un área privada para los pacientes de Psístole. Se abre desde el móvil y se puede añadir a la pantalla de inicio como una aplicación.
Al entrar aparecen la próxima cita, las tareas, los mensajes y una propuesta sencilla: escribir, revisar algo que acordamos o registrar cómo ha ido el día.
No es un terapeuta virtual ni una biblioteca que haya que recorrer completa. Sirve para ordenar algunas partes del proceso y no depender solo de lo que recordemos en la siguiente sesión.
Escribir cuando todavía recuerdas lo que ha pasado
En el diario puedes puntuar tu estado de ánimo o saltarte esa parte y escribir directamente.
Hay una página en blanco, un formato guiado para cuando cuesta empezar y otro para recoger lo que te llevas de una sesión: qué ha sido importante, qué quieres probar o qué tema quieres retomar.
Cada entrada puede quedarse solo para ti o compartirse conmigo. Lo eliges en cada registro, no una vez para siempre.
Así puedes escribir sin sentir que todo va a convertirse automáticamente en material de consulta.
Las tareas no quedan en una nota suelta
En algunos procesos acordamos probar algo entre sesiones. Puede ser observar cuándo aparece un pensamiento, introducir un cambio pequeño, recuperar una actividad o practicar una habilidad concreta.
Cuando hay una tarea, aparece con las instrucciones que hemos hablado y con un espacio para ir dejando respuestas. Si ha costado, también se puede marcar para que lo revisemos juntos.
La idea no es aprobar ni suspender. Una tarea que no sale como esperábamos también nos da información útil.
Ver cambios sin convertir la terapia en una nota
Los check-ins permiten observar cómo van el ánimo, la energía, la calma, el autocuidado o la conexión con otras personas.
Con varios registros pueden aparecer patrones: días que suelen ser más difíciles, situaciones que se repiten o cosas que parecen ayudar.
Las gráficas sirven para mirar con algo más de perspectiva. No dicen si lo estás haciendo bien o mal y no sustituyen la conversación clínica.
Recursos para cuando hacen falta
Mi espacio incluye materiales sobre ansiedad, sueño, regulación emocional y pensamientos automáticos. También puedo dejar recursos concretos para una persona o un momento determinado.

